Balance de la primera semana de #eduPLEmooc

Una gran experiencia
Felicidades!!!!

[e-aprendizaje]

La actividad de esta primera semana de eduPLEmooc ha girado en torno a la creación de perfiles y el alta en herramientas y servicios para el desarrollo del curso, especialmente la creación del blog, y por supuesto en torno a la evaluación de nuestra competencia digital y a la reflexión sobre nuestro PLE.

Toni Solano, uno de los referentes en el uso de las TIC en el aula de Lengua, participa también en #eduPLEmooc y nos cuenta cómo fue la creación y desarrollo de su PLE en el artículo Mi PLE en el curso MOOC Educalab.

PLEdavidgadirReflexionando sobre mi PLE en el contexto del #eduPLEmooc de David Gómez, es uno de los artículos que más nos han gustado al equipo docente. David es un profesional de la información y la documentación que trabaja con investigadores e investigadoras para ayudarles a construir su ‘PLE científico’.

Uno de…

Ver la entrada original 578 palabras más

Un breve extracto de una ponencia para reflexionar sobre la verdadera tarea que los profesores debemos alcanzar

La aventura de ser maestro

 

 José M. Esteve Universidad de Málaga

Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educaivos. Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003

 

Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos… “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir…” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.

No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original… Este es el objetivo: ser maestros de humanidad… a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.